La hepatitis es una enfermedad que puede ser tanto viral, inmunitaria como tóxica, y que afecta a nuestro hígado quitándonos algunas de sus funciones. Este día es el punto de partida para fomentar hábitos saludables, tomar responsabilidad sobre nuestro cuerpo y aprender nuevas técnicas y medidas de prevención que nos ayuden a combatir contra la hepatitis.

Existen cinco tipos de hepatitis, diferenciadas por categorías: A, B, C, D y E. Las medidas de prevención varían según el tipo de virus de la hepatitis y las vías de transmisión, diferentes para cada una de ellas. Sin embargo, una manera fácil para evitar la infección es tener una higiene básica, evitar el contacto con sangre u otros fluidos corporales contaminados, y, por supuesto, tomar agua o alimentos contaminados o con baja calidad sanitaria.

El aceite de oliva mantiene la hepatitis a raya

El aceite de oliva es uno de los productos típicos y esenciales de la dieta mediterránea, no solo les da un sabor especial a nuestros platos, sino que, se ha demostrado que su consumición ayuda a prevenir ciertas enfermedades, entre ellas las relacionadas con el hígado.

Cada vez son más evidentes sus beneficios para nuestra salud, incluyendo la reducción del riesgo de enfermedades coronarias y la prevención de algunos tipos de cáncer. Se ha demostrado que el aceite de oliva virgen extra y sus extractos protegen el tejido hepático. Los expertos sostienen que el aceite de oliva puede proteger al hígado del estrés oxidativo, a través de un experimento realizado con dos grupos de ratones.

La alimentación, la base de una vida saludable

Podemos aumentar la precaución y evitar su contagio siguiendo estas recomendaciones:

  • Evita los alimentos y el agua que no estén limpios.
  • Consume una dieta rica en frutas y verduras, poco cocinadas. Los alimentos como las espinacas, las acelgas, las fresas, el melón o las manzanas son muy buenos para prevenirla. También el ajo y la cebolla son muy beneficiosos.
  • La hidratación es también fundamental, por ello, procura beber al menos dos litros de agua al día, ya que facilita la función de los riñones para que estos eliminen las toxinas procesadas por el hígado.
  • Evita las grasas saturadas, como las que proceden de embutidos, los alimentos precocinados, o las carnes grasas.
  • Además, las infusiones y tés son productos muy beneficiosos para la prevención de esta enfermedad. Como el té verde o de eneldo.
  • Por último, debemos mantener un índice de masa corporal adecuado a nuestra constitución, pues tener uno mayor puede significar tener mayores depósitos de lípidos en el hígado, con el riesgo que supone para el buen funcionamiento de nuestro órgano.

Aprender a prevenir la hepatitis

La OMS se ha propuesto bajar considerablemente el porcentaje de la población con hepatitis. Por ello, se ha propuesto hacer más accesibles las pruebas de diagnóstico y los tratamientos, así como las vacunas ya existentes.

Para la hepatitis A y B, sabemos que existen ya vacunas y son la mejor forma de prevenirlas, mientras que todavía no existen vacunas para la C. Por tanto, para evitarla tenemos que llevar a cabo una serie de precauciones como:

  • Evitar compartir artículos personales tales como cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.
  • No compartir agujas ni cualquier instrumento que esté directamente en contacto con la sangre o los fluidos corporales, así como usar preservativo en las relaciones sexuales.
  • No realizarse en el cuerpo ningún tatuaje ni perforación con instrumentos que no hayan sido esterilizados o sean desechables.

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